Private Equity para fundadores: lo que conviene saber antes de hablar con un fondo

Filip Drazdou
Publicado el 3 de enero de 2025 · 10 min de lectura Conéctate en LinkedIn

Los fondos de Private Equity llevan años siendo inversores activos en empresas tecnológicas maduras, sobre todo en aquellas que ya han dejado atrás la fase de crecimiento intensivo y afrontan la decisión sobre su siguiente etapa de desarrollo. Lo mismo vale para las empresas de Europa Central y del Este que han construido un modelo de negocio escalable, ingresos estables y una posición real en el mercado.

Para un fundador, hablar con un fondo de PE es una situación muy distinta de las rondas previas de venture capital o del crecimiento sin capital externo. El private equity implica entrar en una relación con un socio que opera en un horizonte temporal definido, con expectativas claras y una influencia real sobre las decisiones clave de propiedad y estrategia.

Índice de contenidos

  1. Quién está detrás del fondo y cómo funciona su estructura
  2. Private equity frente a venture capital
  3. Por qué los fondos de private equity invierten cada vez más en empresas tecnológicas
  4. Qué puede aportar un fondo de PE a tu empresa
  5. Cómo es en la práctica el proceso de una transacción con un fondo de private equity
  6. El papel de Aventis Advisors como socio en transacciones con fondos de PE

Quién está detrás del fondo y cómo funciona su estructura

Desde la perspectiva del fundador, entender cómo funciona un fondo de private equity importa en la medida en que condiciona la forma de colaborar una vez cerrada la transacción. Un fondo de PE es una organización que gestiona el capital que le confían inversores externos y opera dentro de un mandato de inversión claramente definido.

El equipo gestor del fondo se encarga de seleccionar las inversiones, supervisar las empresas en cartera y ejecutar la salida dentro de un horizonte temporal definido. El capital procede de inversores institucionales y privados que esperan un retorno acorde con una estrategia fijada de antemano. Esa estructura determina cómo se toman las decisiones, el ritmo de actuación y el grado de implicación del fondo en los asuntos de propiedad y estrategia de la empresa.

Para el fundador, esto se traduce en colaborar con un socio que, desde el momento de la inversión, ejecuta un plan de creación de valor orientado a una salida en un horizonte de varios años. Lo habitual es que ello conlleve una estrategia bien definida, la formalización del governance y el reporting periódico de los resultados operativos y financieros.

En la práctica, la estructura del fondo se traduce en expectativas concretas hacia la empresa:

  • una estrategia de desarrollo claramente definida en un horizonte de 3 a 5 años,
  • previsibilidad de los resultados y control de los indicadores clave,
  • procesos de decisión ordenados y transparencia financiera.

Antes de sentarse a hablar con un fondo de private equity conviene definir con claridad los propios objetivos como propietario y hasta qué punto se está dispuesto a formalizar la gestión y a compartir el control. Que esas expectativas coincidan por ambas partes reduce de forma notable el riesgo de tensiones más adelante.

Modelo de remuneración de un fondo de private equity

El modelo de remuneración de un fondo de private equity es uno de los factores clave que condicionan su comportamiento una vez cerrada la transacción. La estructura estándar descansa en dos componentes: una comisión fija de gestión y una participación en el beneficio obtenido en la salida de la inversión.

La comisión de gestión suele rondar el 2% anual del capital captado y sirve para cubrir los costes de funcionamiento del fondo: el equipo de inversión, los análisis, la supervisión de la propiedad y la atención a las empresas en cartera. Para el fundador es un elemento neutro: no influye directamente en las decisiones operativas ni estratégicas de la empresa.

El principal mecanismo de incentivo sigue siendo la participación en el beneficio, el llamado carried interest. En un modelo típico, el equipo gestor del fondo se lleva alrededor del 20% del beneficio generado por encima de un umbral de retorno establecido. Esa remuneración solo se materializa en el momento de la venta de las participaciones, de una salida a bolsa u otra forma de exit.

Esquema de comisiones de un fondo de capital riesgo: 2% de comisiones sobre los activos y 20% de carried interest sobre los beneficios. Fuente: Corporate Finance Institute.

Para el fundador, esto significa que la principal motivación del fondo está en aumentar el valor realizable en una transacción, y no solo en los resultados financieros del día a día. Las decisiones sobre el ritmo de crecimiento, la estructura de costes, la inversión en producto, las adquisiciones o la expansión de mercado se juzgan por su impacto en la futura salida.

Entender este mecanismo permite interpretar mejor las expectativas del fondo en los momentos de mayor presión por cumplir el plan. Cuanto antes se incorpore este contexto a las conversaciones, mayores serán las probabilidades de una colaboración estable y previsible en los años siguientes.

Private equity frente a venture capital

Sobre el papel, ambos modelos consisten en tomar participaciones. En la práctica, lo que difiere es cómo mira el fondo el riesgo y cómo mide a la empresa.

Etapa de desarrollo de la empresa

El VC financia el riesgo, el producto y las hipótesis. El PE suele entrar cuando el modelo ya funciona, los ingresos son recurrentes y la conversación gira en torno a la escala, la eficiencia y los movimientos estratégicos.

Si todavía estás en una fase en la que no sabes explicar con solidez la mecánica de tu crecimiento (de dónde sale el pipeline, qué provoca el churn, cuáles son tus unit economics reales), una conversación con un PE puede acabar en condiciones peores de las que esperas.

Estilo de colaboración

El VC suele ser más tolerante con la incertidumbre. El PE espera con más frecuencia una disciplina firme: KPI, presupuesto, reporting, control de costes y un reparto claro de responsabilidades.

Esto no siempre implica una toma de control operativa. Mucho depende de si hablamos de PE clásico (por lo general mayoritario) o de growth equity (por lo general minoritario). La diferencia es una sola: aun con una participación minoritaria, el fondo exigirá derechos de protección reales e influencia sobre las decisiones clave.

Horizonte de inversión

En el mercado polaco, los fondos de private equity suelen planificar sus inversiones en un horizonte de 5 a 7 años. Ya en el momento de entrar en la empresa manejan una tesis interna sobre cómo construir valor y sobre los posibles escenarios de salida, como la venta a un inversor estratégico, una transacción secondary o una salida a bolsa.

Para el fundador, esto se traduce en una colaboración con un ritmo definido y una dirección clara. El fondo juzgará las decisiones estratégicas por su impacto en el valor de la empresa dentro de ese horizonte, aunque el momento concreto de la salida siga siendo flexible.

En la práctica, el plan de salida es una herramienta de trabajo, no una declaración de venta a corto plazo. Su existencia ordena las prioridades, el ritmo de actuación y la asignación de capital por ambas partes.

El ecosistema del PE en Polonia

El ecosistema del private equity en Polonia comprende tanto fondos que operan directamente en el mercado nacional como inversores extranjeros con presencia operativa permanente en la región de Europa Central y del Este. Ambos grupos participan en transacciones con empresas polacas y, aunque difieren en volumen de capital, alcance geográfico y estructura de la inversión, operan dentro del mismo mercado transaccional.

Mapa del mercado polaco de capital privado: fondos más activos, fondos de capital privado seleccionados, fondos extranjeros e instituciones de apoyo. Fuente: análisis de Aventis Advisors.

Este ecosistema se completa con los inversores institucionales y las instituciones de apoyo al mercado, que aportan capital a los fondos, cofinancian inversiones o actúan como infraestructura del mercado de private equity. Su presencia influye en la disponibilidad de financiación, en el desarrollo de los equipos de inversión locales y en la estabilidad del mercado, y crea un entorno en el que los fondos de private equity pueden ejecutar transacciones y respaldar el desarrollo de las empresas en distintas etapas de crecimiento.

Por qué los fondos de private equity invierten cada vez más en empresas tecnológicas

El interés de los fondos de private equity por las empresas tecnológicas responde a cambios en ambos lados del mercado. Por un lado, cada vez más empresas tecnológicas alcanzan la madurez operativa; por otro, la tecnología se ha convertido en una de las grandes áreas de crecimiento para el capital financiero.

Las empresas tecnológicas maduras cumplen cada vez más unos criterios que hace apenas unos años eran poco frecuentes en el sector: ingresos estables y recurrentes, una base de clientes en crecimiento, márgenes consolidados y la posibilidad de escalar sin un aumento proporcional de los costes. Para los fondos de PE, esto abre la puerta a crear valor sobre fundamentos operativos reales, y no solo sobre previsiones de crecimiento.

Otro factor importante es el potencial de consolidación. En muchos segmentos tecnológicos el mercado sigue fragmentado, lo que favorece las estrategias de tipo buy-and-build. Una empresa en cartera puede actuar como plataforma en torno a la cual se realizan adquisiciones sucesivas que aceleran el crecimiento de escala y refuerzan la posición competitiva.

Desde la perspectiva del fundador, esto significa que la conversación con un fondo de PE cada vez tiene menos que ver con la financiación en sí y más con el plan de desarrollo a largo plazo. El capital es solo una pieza del conjunto, junto con la experiencia en adquisiciones, el acceso a mercados internacionales y un enfoque ordenado de la gestión del crecimiento.

El resultado es que hoy el private equity ve las empresas tecnológicas como activos de inversión atractivos, capaces de generar retornos previsibles sin perder potencial de seguir escalando. Para los fundadores, esto supone más capital disponible y un abanico más amplio de escenarios de desarrollo y salida.

Qué puede aportar un fondo de PE a tu empresa

La colaboración con un fondo de private equity suele empezar por el capital, pero para una empresa tecnológica madura el verdadero valor está en combinar la financiación con la experiencia en gestionar el crecimiento y en llevar a cabo proyectos de propiedad complejos.

En la práctica, los fondos de PE aportan a la empresa varios elementos recurrentes que influyen directamente en el ritmo y la calidad de su desarrollo posterior:

  • apoyo para escalar el negocio, incluidas la expansión geográfica y la ampliación de las estructuras comerciales,
  • experiencia en la ejecución de estrategias de adquisición, desde la identificación de objetivos hasta la estructura de la transacción y la integración de las empresas adquiridas,
  • ordenación del gobierno corporativo, el reporting y los procesos de decisión,
  • refuerzo del equipo gestor, en particular en las funciones financieras y operativas.

Para muchos fundadores, otro elemento importante de la colaboración es poner orden en las cuestiones de propiedad. El fondo puede permitir realizar parte del valor mediante la venta de participaciones sin que el fundador deje de estar implicado operativamente. Este modelo reduce la concentración de riesgo personal y, al mismo tiempo, mantiene la influencia sobre el rumbo futuro de la empresa.

Conviene subrayar que el private equity actúa de forma selectiva. Los fondos se fijan en empresas con ingresos recurrentes, una situación financiera transparente y un potencial de crecimiento real. Cuando se dan esas condiciones, la colaboración con un inversor financiero puede ser la siguiente etapa natural en el desarrollo de la empresa.

Cómo es en la práctica el proceso de una transacción con un fondo de PE

El proceso de una transacción con un fondo de private equity tiene varias etapas y está muy formalizado. Su objetivo no es solo firmar un acuerdo de inversión, sino sentar las bases de una colaboración de propiedad que durará varios años.

Primer contacto y reconocimiento mutuo

Esta es la fase de encaje. Para el fondo, se trata de ver si encajas con su estrategia; para ti, de decidir si quieres trabajar con ese equipo durante varios años.

Preguntas prácticas que conviene plantear al principio:

  • ¿Cómo es vuestro plan de creación de valor en empresas parecidas a la mía?
  • ¿Quién va a llevar realmente la relación una vez firmado el acuerdo?
  • ¿Qué estándares de governance aplicáis y qué tipo de asuntos requieren vuestra aprobación?
  • ¿Qué hacéis cuando el plan no se cumple durante varios trimestres seguidos?

Análisis y due diligence

La due diligence saca a la luz los riesgos, pero también fija las condiciones. Si los datos no cuadran o el histórico de métricas es confuso, lo pagarás en la valoración o en las garantías del contrato.

Antes de entrar en el proceso completo, pon en orden todo aquello que el fondo va a revisar de todos modos: las finanzas, los contratos con clientes, la concentración de ingresos, la propiedad intelectual, la dependencia de personas clave, la calidad del pipeline y los indicadores de retención.

Negociaciones y estructura de la transacción

La valoración importa, pero en muchos casos la calidad del deal la marcan las condiciones societarias y la mecánica de la salida.

Puntos de fricción habituales:

  • el alcance de los derechos de veto y la lista de asuntos reservados,
  • las reglas de exit, drag-along y tag-along,
  • el earn-out y otros mecanismos de ajuste del precio,
  • la reinversión del fundador y la estructura de incentivos del equipo directivo,
  • el papel de la deuda y sus covenants.

Colaboración operativa tras la transacción

Una colaboración bien planteada supone roles claros, un ciclo de reporting definido y una discusión conjunta sobre las prioridades, sin caer en la microgestión.

Si el fondo es agresivo imponiendo el ritmo y tu sector exige paciencia, el conflicto no tardará en aparecer. Por eso el encaje en el estilo de trabajo importa tanto como las condiciones sobre el papel.

El papel de Aventis Advisors como socio en transacciones con fondos de PE

En las transacciones de PE lo habitual no es perder por falta de calidad de la empresa, sino por errores de proceso: revelar información demasiado pronto, la falta de competencia entre inversores, un histórico de métricas incoherente, una mala preparación para la due diligence o la infravaloración de las cláusulas del contrato.

Nuestro objetivo no es cerrar una transacción a toda costa. A veces la mejor decisión es no hacerla en ese momento, y también hay que saber sopesar esa opción con honestidad.

Si estás planteándote conversaciones con un fondo de private equity, conviene empezar por una charla breve en la que veamos si es el momento adecuado, qué riesgos pueden rebajar la valoración y qué tipo de transacción tiene sentido para ti como fundador.

Filip Drazdou - Director de Aventis Advisors

Filip Drazdou

Director

Como director de Aventis Advisors, me apasiona asesorar a fundadores e inversores en operaciones de fusiones y adquisiciones, con especial atención al sector tecnológico. Trabajo con líderes tecnológicos de todo el mundo. Contribuyo a la comunidad tecnológica compartiendo contenidos sobre valoraciones en los sectores del SaaS, el software y los servicios de TI.

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