Como propietario de un negocio, entender el valor de tu empresa es fundamental por muchas razones. Ya sea para captar capital, planificar tu salida o afrontar una operación de fusiones y adquisiciones, saber cuánto vale tu empresa te ayuda a tomar decisiones bien fundamentadas y a maximizar tu rentabilidad.
Para el comprador, las empresas privadas plantean otros retos. Valorarlas puede ser un proceso complejo por la falta de información financiera pública, las diferencias en las prácticas contables y las particularidades de cada negocio.
| Característica | Empresa cotizada | Empresa no cotizada |
|---|---|---|
| Propiedad | Accionistas públicos, instituciones, inversores individuales, | Fundadores, firmas de private equity, gerencia, empleados |
| Transparencia | Divulgar los resultados financieros trimestralmente al regulador | Presentar las declaraciones anuales ante el regulador, que pueden estar disponibles en algunos países |
| Toma de decisiones | Cuerpos diversos: Consejo de Administración, Consejo de Supervisión, Junta de Accionistas | Más concentrado con los propietarios |
| Captación de capital | Puede recaudar capital emitiendo nuevas acciones al público | Inversiones y préstamos privados |
Esta guía ofrece una visión general de los principales retos de la valoración de empresas privadas, de las formas de afrontarlos, de los factores que influyen en el valor de una empresa y de los métodos de valoración más habituales.
Retos a la hora de valorar empresas privadas
Valorar empresas privadas plantea retos que no existen en el caso de las que cotizan en bolsa. Tanto los propietarios como los posibles inversores tienen que lidiar con esa complejidad para llegar a una estimación fiel de lo que vale una empresa. Estos son algunos de los principales retos:
Falta de información financiera pública
A diferencia de las cotizadas, las empresas privadas no están obligadas a publicar sus estados financieros ni el resto de sus datos financieros. Esa opacidad complica que los propietarios y los posibles inversores consigan la información necesaria para una valoración rigurosa. Al final, deben apoyarse en los registros internos de la empresa, que no siempre están accesibles ni se llevan con el rigor de los de una empresa cotizada.
Variabilidad en las prácticas contables
Las empresas privadas pueden aplicar normas y prácticas contables distintas de las de las cotizadas, lo que genera incoherencias en la información financiera. Una empresa privada, por ejemplo, puede llevar contabilidad de caja, mientras que una cotizada aplica el criterio de devengo. Estas diferencias dificultan comparar datos financieros entre empresas o sectores, algo imprescindible para valorar.
Iliquidez y dificultad de venta
Las participaciones de una empresa privada no se compran ni se venden con la facilidad de las de una cotizada. Sin un mercado líquido para ellas, resulta difícil determinar su valor de mercado. A esto se suma que suelen llevar aparejadas restricciones a su transmisión, lo que reduce todavía más su liquidez y, por tanto, su valor.
Tamaño y escala
Las empresas privadas suelen ser de menor tamaño que las cotizadas, lo que limita su acceso a recursos y a oportunidades de crecimiento. Las más pequeñas también se exponen a más riesgo, al depender de un número reducido de clientes o proveedores. Todo ello dificulta evaluar con precisión su potencial de crecimiento y su perfil de riesgo, dos piezas clave de cualquier valoración.
Cómo abordar los retos en la valoración de empresas privadas
Falta de información financiera pública
Ante la falta de estados financieros auditados presentados al regulador, la due diligence es fundamental en la valoración de una empresa privada. Implica solicitar acceso a los registros financieros internos completos, a las auditorías, a las declaraciones de impuestos y a los datos operativos. Sin acceso, colaboración y aclaraciones por parte de la empresa, es prácticamente imposible llegar a una valoración que satisfaga a las dos partes de la operación.
Variabilidad en las prácticas contables
Afrontar el reto de la variabilidad en las prácticas contables exige conocer bien esas diferencias y examinar a fondo los métodos contables de la empresa. Normalizar los estados financieros suele exigir el trabajo del proveedor de la due diligence financiera, pero conocer desde el principio los grandes ajustes puede ser clave para evitar sorpresas una vez terminada la revisión. También aquí hace falta la colaboración entre la empresa objetivo y el comprador para entender el negocio en su conjunto.
A continuación se muestra un ejemplo de posibles ajustes al EBITDA en una valoración por múltiplos.
| Partida | +/– | $ ‘000» |
|---|---|---|
| EBITDA reportado | 2,500 | |
| Ajuste de los salarios y bonos de los propietarios al valor de mercado | +/– | 150 |
| Ajuste del alquiler de instalaciones al valor de mercado | +/– | (100) |
| Ganancia/pérdida en la venta de activos fijos | +/– | - |
| Costos de los propietarios privados (por ejemplo, viajes, coche particular) | + | 20 |
| Honorarios de los asesores de M&A, legales y fiscales | + | 120 |
| Subvenciones y subsidios | − | (100) |
| Otros ingresos y gastos no recurrentes | +/– | 40 |
| EBITDA ajustado | = | 2,630 |
Iliquidez y dificultad de venta
La falta de liquidez y de facilidad de venta es difícil de resolver en las operaciones privadas, y por eso la mayoría se cierran sobre el 100% de las participaciones, de modo que el comprador se hace con el control total. Si, en cambio, solo se vende una participación minoritaria, derechos sofisticados suelen reservarse al comprador y al vendedor para poder alcanzar el control total en caso de conflicto (tag along, drag along, opciones put/call, derecho de tanteo, etc.).
Aswath Damodaran, profesor de finanzas en la NYU, estima el descuento por iliquidez entre el 20% y el 30% para las empresas privadas. De ahí que los múltiplos de valoración obtenidos del análisis de empresas cotizadas rara vez se alcancen en las transacciones de M&A.
Tamaño y escala
Afrontar los retos de tamaño y escala en la valoración de una empresa privada suele pasar por ajustar la tasa de descuento para reflejar el perfil de riesgo de los negocios más pequeños. A los flujos de caja descontados se les puede aplicar una tasa de descuento más alta (o un múltiplo más bajo) que recoja el mayor riesgo derivado de unos recursos limitados y de la concentración de clientes o proveedores.
En el análisis que hicimos del sector SaaS, comprobamos que el múltiplo de valoración de una empresa más pequeña puede llegar a ser la mitad.
Métodos de valoración habituales para empresas privadas
Una vez hechos todos los preparativos, entendido bien el funcionamiento del negocio y depurados los estados financieros, el siguiente paso es elegir el método de valoración. En términos generales, existen tres grandes técnicas.

Enfoque de mercado
- Análisis de empresas comparables: Consiste en comparar la empresa analizada con empresas cotizadas del mismo sector. Aunque puede resultar complicado por la falta de datos comparables de empresas cotizadas, aporta una visión útil de las tendencias del sector y de los múltiplos de valoración.
- Método de transacciones comparables: este enfoque parte de datos de operaciones con negocios similares del mismo sector. Analizando los múltiplos pagados en esas operaciones, puedes estimar el valor de tu empresa.
Enfoque basado en los ingresos
- Método del flujo de caja descontado (DCF): el método DCF proyecta los flujos de caja futuros de una empresa y los descuenta a valor presente con una tasa de descuento. Es idóneo para empresas con flujos de caja y tasas de crecimiento predecibles.
Enfoque basado en activos
- Método del activo neto ajustado: consiste en calcular la diferencia entre el valor de mercado de los activos de una empresa y el de sus pasivos. Es el más adecuado para empresas con un peso importante de activos tangibles, como las industriales o las inmobiliarias.
- Valor de liquidación: estima el valor de los activos de una empresa si se vendieran en un escenario de liquidación. Suele emplearse cuando una empresa atraviesa dificultades financieras o se enfrenta a la quiebra.
Cómo elegir el método adecuado para tu negocio
El método de valoración más apropiado depende de la naturaleza del negocio, de los datos disponibles y de la finalidad de la valoración. Muchas veces conviene combinar varios métodos para contrastar y validar los resultados.
Por ejemplo, el enfoque de mercado resulta especialmente útil en sectores con mucha competencia, transparencia y semejanza entre negocios, como el comercio minorista, los bienes de consumo o los servicios a empresas.
El enfoque basado en los ingresos resulta muy útil en sectores con flujos de caja predecibles y crecimiento estable, como los servicios públicos, el inmobiliario o las infraestructuras. Aun así, su flexibilidad permite aplicarlo a cualquier negocio o proyecto.
Valoración basada en activos resulta especialmente adecuado en sectores intensivos en capital, como la industria, la minería o el transporte, donde los activos tangibles tienen un peso decisivo en la creación de valor.
En la mayoría de los casos, el inversor recurre a los múltiplos de valoración por su sencillez, su facilidad de cálculo y su comparabilidad entre empresas y sectores. Los múltiplos, como EV/EBITDA o EV/Sales, ofrecen una forma rápida y eficaz de estimar el valor relativo de una empresa
Factores clave que influyen en la valoración de una empresa privada
- El salud financiera de tu negocio es un factor determinante de su valor. Unos ingresos sólidos, una buena rentabilidad y un cash flow saneado son señal de una empresa que funciona bien y que se valora más alto.
- El valor de tu empresa también depende del sector en el que opera. Factores como el tamaño del mercado, el ritmo de crecimiento o el panorama competitivo influyen en su valoración.
- El competitividad de tu sector y la posición de tu empresa dentro de él también inciden en su valor. Una cuota de mercado sólida, unos productos o servicios diferenciados y una buena reputación de marca elevan la valoración.
- El competencia de tu equipo directivo y el talento de tu plantilla son determinantes a la hora de fijar el valor de tu empresa. Unos empleados con experiencia y bien preparados impulsan el crecimiento y el éxito del negocio, lo que se traduce en una valoración más alta.
- Las empresas con un alto potencial de crecimiento y la capacidad de escalar rápidamente suelen alcanzar valoraciones más altas. Al inversor le atraen los negocios capaces de aprovechar las oportunidades del mercado y de expandirse con rapidez.
- La titularidad de propiedad intelectual valiosa o tecnología propia puede elevar de forma notable el valor de tu empresa. Las patentes, las marcas, los derechos de autor y otros activos intangibles aportan una ventaja competitiva y protegen su posición en el mercado.
¿Cómo prepararte para valorar tu empresa privada?
Organiza los registros financieros
Para garantizar una valoración precisa, es esencial contar con registros financieros bien organizados, incluidos los tres estados financieros:
- Cuentas de resultados: Muchos negocios llevan contabilidad de caja y reconocen los ingresos cuando la factura se cobra o se emite. Asegúrate de incluir los ajustes al EBITDA, como la parte de la retribución de los propietarios que supere el nivel de mercado o el alquiler a precio de mercado de los inmuebles en propiedad.
- Balance: Aunque conviene analizar todas las partidas del balance, el inversor y el propietario suelen fijarse en el nivel de caja y de deuda financiera. Esas dos cifras entran en el cálculo del valor del 100% de las participaciones del negocio.
- Estado de flujos de caja: Muchas empresas privadas no elaboran el estado de flujos de caja. El inversor lo revisa para comprobar que los beneficios de la empresa se convierten en caja.
Identifica los factores clave que crean valor
Identificar los factores que crean valor es esencial para una valoración por flujo de caja descontado (DCF), porque permite centrar el esfuerzo en proyectar con precisión las magnitudes que más pesan en el resultado.
Garantizar una información precisa y actualizada
Mantener una información financiera precisa y al día es clave para obtener una valoración fiable. Unos datos inexactos o desfasados llevan a conclusiones erróneas y a malas decisiones de negocio.
Usar múltiplos de valoración para valorar una empresa privada
Los múltiplos son el enfoque más habitual para valorar empresas privadas, por su sencillez y comparabilidad. Este método permite al inversor calibrar de forma eficiente lo que vale una empresa frente a sus comparables, aun con datos financieros limitados.
Para profundizar en esta técnica de valoración tan extendida, lee nuestro artículo completo sobre múltiplos de valoración, con una guía paso a paso para llevar a cabo una valoración.
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Sobre Aventis Advisors
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